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Mostrando entradas de diciembre, 2013

Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

El cuadro

A cuatro kilómetros se encuentra la gasolinera más próxima, lo justo para repostar. El cielo está enmarañado con nubes grises que parecen descolgar suaves hilos de algodón. Llueve y empieza a anochecer. Samuel está algo cansado, y decide parar un rato. Estira las piernas un poco y se fuma un cigarrillo. En el interior del coche, Germán echa un vistazo al GPS, que anda algo loco, no sabe que le pasa.<<¿Será cosa de la tormenta o está estropeado?>> piensa mientras manipula el GPS, intentando que funcione de nuevo.
  De vuelta al camino el coche se para justo al lado de un grupo de casas abandonadas. Samuel sale del coche y mira el motor.  -Debe ser cosa de la batería-comenta Samuel -Mira en esa casa hay luz, quizás puedan ayudarnos-comenta Germán. -Bueno, voy a ver si nos pueden echar una mano.
En el piso de arriba se ve luz, pero el aspecto de la casa es de abandono. La verja de entrada está oxidada y rota. Samuel la abre con algo de esfuerzo, al hacerlo se mancha las manos de ó…

Te estuve esperando

Te estuve esperando,  en aquel banco donde acordamos. Allí nadie llegó, solo un cuervo negro; un mal presagio. El tiempo pasó inexorable los segundos derramando,  una infantil desesperación y una tormenta, de decepción y desencanto. En medio de la lluvia con una rosa roja entre mis manos, empapándome el dolor,  y el corazón acongojado; aun te estuve esperando. La esperanza se heló, la rosa deposité en el banco. Rota la ilusión y el corazón en mil pedazos, bajo la lluvia caminé desorientado y cabizbajo.

El patio de luces

Está lloviendo, la taza de café desprende sinuosas curvas de humo frente al cristal. Marcos enciende el ordenador e intenta concentrarse y escribir algo, pero apenas escribe unas líneas. Mira desde la ventana que da al patio de luces, su vecino de enfrente, Roberto, está pintando un bodegón. En el piso de arriba, Marta ensaya frente a su piano. Marcos apura su café disfrutando del concierto de piano, es tan relajante que cierra los ojos unos segundos. En el piso de al lado se enciende una luz, acaba de llegar la chica nueva. Marcos se queda fijo mirando la ventana, allí está ella... solo se ha cruzado dos veces con ella y ya no se la puede quitar de la cabeza...       María acaba de llegar hace una semana, apenas conoce a nadie en todo el edificio. Se fija que el chico del piso de al lado la está mirando. Ella le sonríe y le saluda. El parece corresponder tímidamente, después desaparece...Solo se ha cruzado con él en dos ocasiones, pero le pica la curiosidad, o quizás sea que en…