Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2014

Si tuvierais la ocasión de comprar lo que más deseáis, ¿qué compraríais?

Los primeros rayos de sol entraron por la ventana, la luz hizo que se despertase. Apenas había podido dormir esa noche, aquella pesadilla aún le daba vueltas en la cabeza. Al asomarse vio algo a lo lejos que brillaba, no podía distinguir de qué se trataba.  De repente, lo vio moverse y emprender el vuelo y con sus alas negras se posó en la ventana frente a ella. Era un cuervo, un cuervo de gran envergadura que portaba un colgante de plata en el pico. El corazón de rubí resplandecía ante ella. Era el corazón que ella le había regalado un mes antes de que partiera hacia la batalla. El cuervo se adelantó y depositó el colgante frente a ella, como queriéndole decir algo. Al verlo de cerca, tuvo un mal presentimiento. Un recuerdo vino a su mente, la noche antes de su partida ella le hizo una pregunta. -Si tuvierais la ocasión de comprar aquello que más deseaseis, ¿qué compraríais? El la miró fijamente a los ojos y sin pestañear un segundo respondió. -Tiempo. -¿Tiempo?-preguntó ella sorprendi…

La noria de la vida

En la noria
del efímero infinito,
giran a su suerte
vidas y destinos.
Y va girando la noria
en el divagar
de la historia;
unas veces con pena,
otras con gloria.
Gira, y gira
en el universo
de la templanza,
donde duermen 
los sueños y la esperanza.
Imprevisible el futuro,
avanza paso a paso
en la incertidumbre
de un camino seguro.
Los engranajes chirrían
con la tozudez de los años,
aminorando el paso,
convirtiéndonos en ermitaños.
Y llega el postrero día
en que la rueda se para,
y el latir de los tiempos
otorga paz a las almas.

Romance de Rodrigo "Mal de amores"

Soy Don Rodrigo, 
cautivo en la cárcel de tu olvido. Que tañe lágrimas de ausencia y a duras penas sobrevivo. Noches mudas de soledad me auguran, y en mi mente se revuelve tu recuerdo inconsciente. ¿Te acordarás de mí? ¿O sólo seré un fugaz pensamiento que la fatalidad deshizo una noche de invierno? En mi recuerdo, tus ojos tristes y tu sonrisa forzada, cual mueca congelada clavóseme como una espada. Vive Dios que estoy lelo por una pava "hecha en huevo" por la que ahora
ni como, ni duermo. Más la pava se quedó muda, y ahora no sé si vive aquí o se fue a las Bermudas.
A decir verdad
la sigo amando,
y a mí me da
que de mí se está burlando.
Y así pasan mis días,
en esta lenta agonía
en que por mal de amores muero
y a nadie le importa un cuerno.