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Mostrando entradas de abril, 2014

Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Perdido en su memoria

Perdido...
en el laberinto de su memoria,
sin rostro, sin nombre,
ni tampoco historia.
En el espejo
un extraño
mira curioso
con gesto huraño.
Nubarrones
en el recuerdo;
ya nada es verdad,
todo es incierto.
Una mirada solícita,
un abrazo sin vuelta,
y una pregunta...sin respuesta.
Un atardecer de hielo,
una risa a destiempo,
y un llanto acongojado;
un amor desolado.
En el jardín del olvido,
un gesto de cariño
susurra cada instante..
¿me recuerdas, papá?
soy tu hijo.
Y otra vez
ante el espejo ese extraño.
¡Vete, tú no eres mi amigo!
No, no lo soy... soy tu olvido.


La verdad

Hay días,
que la verdad
se esconde juguetona
en el rumor del viento.
Otras, se escurre
entre los dedos
como granos de arena
en el devenir del tiempo.
Pero ella, sincera
navega ante nuestros ojos;
que ciegos la ignoran
en pos de sus antojos.


La traición

Había oído muchas historias sobre aquel bosque, no obstante se iba adentrando en él. Caminaba sin rumbo, sin apenas darse cuenta. En su mente una sola imagen, la de su novia y su mejor amigo yaciendo desnudos en su cama. Hubiera querido matarlos allí mismo, pero no lo hizo, solo les gritó y les amenazó. Después se marchó dando un portazo,y empezó a caminar sin un rumbo fijo. El dolor y el desengaño por la traición le ahogaban, apenas podía respirar. El estado de ansiedad era enorme, y el dolor en el pecho era como si miles de agujas penetraran en su pecho. Cuando quiso darse cuenta estaba en ese bosque dando vueltas a lo sucedido. Lágrimas de rabia y desesperación corrían como torrentes en aquel rostro congestionado.
 Caminó por una alameda que parecía conducirle a un claro en el corazón mismo del bosque. Al llegar al claro, respiró profundamente sin reparar en nada. Un enorme pájaro aleteó a su espalda, se giró para verlo pero allí no había nadie. Al volver la vista al frente la vio, …

Persiguiendo instantes

Quise tocar el cielo con mis manos, y cuando apenas lo rozaba caí de bruces en la realidad. Quise atrapar la felicidad, pero la muy testaruda se marchó dando un portazo. Quise volar alto emulando a las aves, pero mis alas se dieron contra el frío asfalto. Quise ser normal, pero era tan aburrido que giré y di media vuelta y me instalé en mi locura habitual. Quise hacer tantas cosas que de perseguirlas con tanto afán, me evadí de mi realidad. Y aquí sigo yo persiguiendo instantes de cordura, a veces levantando el vuelo, otras nadando en el mar de la tranquilidad.




Las sibilas

¿QUIENES FUERON LAS SIBILAS?



   Las sibilas fueron mujeres que según la mitología griega, y también la romana tenían poderes proféticos inspirados por el dios Apolo.
   Se dice que vivían en grutas o cerca de las corrientes de agua, y que formulaban sus profecías en estado de trance. Por lo general, lo hacían en hexámetros griegos que se transmitían por escrito.


   Los primeros escritores griegos solo mencionan a una sibila, probablemente la eritrea Heterófila a la que se le atribuye la predicción de la guerra de Troya. Más adelante, el número de sibilas aumentó hasta diez: 

Sibila de SamosSibila HeterófilaSibila de CumasSibila  libiaSibila tiburtinaSibila délficaSibila cimeriaSibila frigiaSibila babilónica o persaSibila de Helesponto

 LA SIBILA DE CUMAS


    La más importante de todas en la mitología romana era la  sibila de Cumas, conocida también como Deifoba. Esta sibila fue citada por primera vez en el tratado "De mirabilibus auscultationibus" atribuido erróneamente a Aristóte…