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Mostrando entradas de junio, 2016

Me está mirando X

El inspector Smith decidió tirar de hemeroteca a fin de averiguar algo más sobre el incendio del hospital psiquiátrico. Después de casi dos horas mirando la pantalla del ordenador solo logró un  fuerte dolor de cabeza. Nada, apenas unas pocas notas, pero nada interesante. Decepcionado salió de la biblioteca pública y se encaminó a la farmacia de la esquina en busca de un remedio para el fuerte dolor de cabeza. Al salir de la farmacia, el móvil empezó a vibrar anunciando un mensaje: era Anderson citándole en la cafetería de Harry, su cuñado.
Miró el reloj, aún faltaban diez minutos, se tomó una pastilla para el dolor de cabeza y un poco de café mientras leía las noticias deportivas del día. Volvió a mirar el reloj con impaciencia, los minutos parecían pasar muy despacio ¿Qué sería aquello qué había descubierto Anderson? Pidió otro café y un croissant. A los pocos minutos apareció Anderson,
-Hola jefe-saludó. Tras pedir otro café le entregó una carpeta.
-¿Qué es?-preguntó el inspect…

¿Rencor yo? no que va, los muertos no somos rencorosos

Estuve entre vosotros pero me olvidasteis como se olvida un mueble viejo en un rincón.  Cuando el silencio de mi soledad tejía telarañas me armé con un escudo de fortaleza, una fortaleza tan frágil como el cristal que al llegar la noche se rompía en mil pedazos y que nadie me ayudaba a restaurar.
Nunca fui juez, tampoco parte de vuestras fiestas y alegrías. Me cargasteis el papel de Atlante sosteniendo el peso de vuestros problemas; de los míos fui como el faquir que traga el fuego para expulsarlo. Nunca os importó. Y ahora ¡qué coño hacéis derramando lágrimas sobre mi tumba! En realidad no es dolor, no es más que remordimiento o simple postureo hipócrita compitiendo en comportamiento social.  Es raro, debería odiaros, maldeciros, pero no es eso lo que siento. Solo me dais pena. Vuestro egoísmo os une, hacéis una feliz familia. Os deseo mucha felicidad hasta que vuestras puñaladas traperas os separen, que será más temprano que tarde. Porque la envida la carga el diablo. Aunque no le hace…