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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

El pianista VIII.

     Tras salir del despacho Silvia y Marcos decidieron dar un paseo por el paseo marítimo, era un día soleado y hacía una temperatura estupenda, lo que favorecía que hubiese personas paseando por la arena, algunos con sus perros, otros practicando algún deporte. Silvia miró su reloj y llamó a su madre para avisarla de que irían a comer al mediodía.
   Después prosiguieron su paseo charlando animadamente acerca de los deportes playeros y sus riesgos.  Era agradable pasear por la arena y percibir el olor a mar, y escuchar el rumor de las olas, era tan relajante. Paseando por el paseo marítimo les llegó un olor a pescaito frito que les abrió el apetito, Marcos que había desayunado muy temprano no pudo resistir la tentación e invitó a Sivia   a tomar un aperitivo. Llegaron a la terraza del paseo marítimo que estaba muy concurrida a esas horas, y tomaron asiento para reponer fuerzas. Mientras degustaban un plato de pescadito frito y unas cervezas bien fresquitas, sonó el móvil de Marcos. Se trataba de Roberto, que quería saber si ellos habían decidido también viajar a Noruega o no. Marcos le preguntó a Silvia, a lo que Silvia respondió que antes debía consultar con su agenda pues tenía que volver a Escocia  hasta dentro de quince días y tenía otra conferencia en Suiza. Marcos miró en su agenda para ver si disponía de tiempo libre y le comentó que él disponía de cuatro días libres debido a unas jornadas especiales en la Facultad de Económicas y que a él no le tocaba realizar ninguna actividad y que bien pudiera viajar. 
      En Verona, hacía un tiempo algo húmedo ese día no había parado de llover, Roberto estaba arreglando todo para disponer el viaje a Noruega,  solo necesitaban el carnet de identidad, los documentos que habían encontrado y la ropa para una semana....todo listo pensó.
¡Tendremos que coger ropa de abrigo! En Noruega hace mucho frío en esta época del año, le advirtió Lucía a su madre.
Lo sé hija, estoy viendo qué prendas llevarme, tu padre no nos podrá acompañar, tiene una reunión en Roma con el alcalde.
-¿Vaya al final le han adjudicado también la construcción del nuevo palacio de la música?
- No, precisamente ese día se hace público quien la construirá, y como en el proyecto participan tu padre y su socio, al estar enfermo Filippo pues debe estar presente tu padre.
-¡Vaya que contrariedad, con la ilusión que le hacía viajar en familia a Noruega! 
- ¡No queda otra alternativa! este verano iremos aunque sea unos días antes de tu concierto en la Scala de Milán, así tendrás unos días de relax antes de los ensayos!
-¡Eso suena muy bien!

    En el restaurante había mucho bullicio, el día estaba acompañando con un espléndido día primaveral, y la gente estaba disfrutando en la playa, en las terrazas de los bares de la zona, era la hora del aperitivo.
-¡Te das cuenta que ambiente hay hoy, es estupendo disfrutar de un día espléndido, de unas vistas tan hermosas y si la compañía es también agradable y hermosa el día es redondo!
-¡Gracias por el cumplido! pero eso se lo dirás a todas  ¿no? como truco para ligar es un poco infantil ¿no crees?
Marcos se quedó más cortado que el pan bimbo y el color de la cara había tomado un aspecto sonrosadito y una expresión de ¡trágame tierra!
Silvia estaba divertidísima con la situación pues estaba viendo como Marcos empezaba a balbucear para buscar una defensa que alegar.
- Bueno yoo solo había querido hacer un cumplidooo, estoo buenooo lo que quiero decir es que no  he intentado ligar, no quiero decir que n o me gustes, que sí que me gustas,..... haber como salgo yo del jardín en que me he metido.
Silvia estaba pasándolo bomba viendo como Marcos encontraba las palabras exactas para salir del atolladero en que se había metido. La verdad es que Silvia se había fijado en él desde el primer día que le conoció, siempre tan atento, inteligente, buen conversador y no tan absorvido por su trabajo como para olvidarse del resto del mundo.
-  ¡Uf creo que estás en un laberinto más que en un jardín!
Marcos se ponía cada vez más rojo y las palabras se agolpaban en su mente como si quisieran salir de golpe, solo tenía que ordenarlas.
- Verás yooo, me pareces una chica inteligente, atractiva y además te admiro pues eres independiente, segura de tí misma, no como las chicas que he conocido hasta ahora, y  la verdad yoo... en ese instante tragó saliva y sintió como se le secaba la garganta cogió el vaso y bebió un poco de cerveza y prosiguió..  ¿cómo lo diría? la verdad es que me he enam..., Silvia no le dejó terminar la frase y le calló con un beso.
Marcos se quedó que no sabía que decir,fue Silvia quien tomó la palabra....yo también estoy enamorada de tí.
En ese instante sonó el móvil de Silvia.....¡Os estoy esperando para comer!
¡Marcos es mi madre nos está esperando!
¡Dile que ya salimos de camino! 
  Cuando llegaron a la casa, en la puerta estaba Elvira la mujer del jardinero que los llamó para darles algo que había encontrado y que al parecer podían pertenecer a la misteriosa visita de estos días.
-¡Una pluma con unas iniciales grabadas, J.E.M. y una pequeña libreta con las mismas iniciales!
Marcos ojeó la libreta pero solo había escritas dos hojas con lo que parecía un poema o una canción
-¡Fíjate Silvia es la misma letra de la partitura!
  Pues ya tenemos las iniciales de nuestro misterioso personaje, ahora habrá que encajar las piezas de este puzzle.
  Elvira tomo la palabra y les dijo que en el pueblo había como diez personas que podrían encajar en ese puzzle, entre ellas al menos cinco con vínculos con la casa, y una muy conocida por la familia, el Notario D. Julio Expósito Moreno.
- ¡Cierto, Elvira, gracias por recordármelo, Julio se crió aquí y conoce la casa como la palma de su mano, aunque dudo que tenga tiempo libre para venir a tocar el piano y menos a escondidas. Mañana le visitaremos para ver si él nos puede aportar luz a esta historia.
-¡Silvia vamos tu madre lleva haciendonos señales desde hace unos 10 minutos!
-Sí, muchas gracias Elvira, te debo un favor.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a