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Mostrando entradas de julio, 2012

ALFRED HITCHCOK. EL MAESTRO DEL SUSPENSE

Si hay un director al que admira todo cinéfilo que se precie ese es Alfred Hitchcock. Hizo del suspense todo un arte. En sus películas lograba captar la atención del público desde el primer segundo, haciendo que el público se pegase a la silla para saber qué pasaba a cada momento y mantener la tensión y la duda hasta el final. No consiguió nunca el Óscar al mejor director, y eso que le nominaron hasta en cinco ocasiones, pero eso no quita para que todos le consideremos uno de los más grandes directores de cine de todos los tiempos.
Sir Alfred Hitchcock nació en Leytonstone, Londres, 13 de agosto de 1899 en el seno de una en una familia de clase media.Su estricta educación, unida a su aspecto algo grueso, hizo que el pequeño Alfred fuera un niño tímido y apocado, elementos de su personalidad que lo acompañarían durante toda su vida. Hitchcock fue enviado al Saint Ignatius College, Londres, pero debido a la muerte de su padre tuvo que abandonar el colegio en 1915 para comenzar a trabajar…

Leslie Caron

Leslie Claire Margaret Caron nació en Boulogne-Billancourt, Francia el 1 de julio de 1931, hija del químico Claude Caron, y la bailarina norteamericana Margaret Petit. Caron se preparó para su futura carrera desde bien pequeña gracias a la ayuda de su madre. 
Fue descubierta por Gene Kelly quién la escogería para ser su pareja en al clásico Un americano en París( 1951). El éxito de Leslie Caron fue rotundo. Más tarde aparecería en títulos como Las zapatillas de cristal (1955) o Lili (1953) por la que conseguiría la primera nominación al Óscar. Tampoco hay que olvidara títulos como Papá piernas largas (1955) junto a Fred Astaire o Gigi( 1958) con Louis Jourdan y Maurice Chevalier.
En los sesenta el musical comenzó a entrar en declive, pero Leslie Caron supo dar un giro a su carrera interpretando titulos como La habitación en forma de L(1962) por la que sería nominada nuevamente a los Óscar, y por el que obtendría el premio BAFTA a la categoría de mejor actriz principal. También protagoni…

Santa Eulalia de Mérida

Hoy le voy a dedicar la entrada del blog a Santa Eulalia de Mérida, patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad. Recuerdo haber visitado el hornito de Santa Eulalia en Mérida en varias ocasiones, siempre en compañía de mi madre, que era muy devota de la mártir. Y confieso que siempre me llamó la atención la valentía de esta niña de tan solo 12 años para enfrentarse al poder de la época y a sus injustas e inhumanas leyes. 
 Santa Eulalia nació en Mérida (entonces Emérita Augusta) allá por el año 292, en el seno de una rica y patricia familia de la Mérida Romana. En esa fecha se aprobó un Decreto del  Emperador Diocleciano por el que se prohibía a los cristianos dar culto Jesucristo, y les imponía el deber de adorar a los dioses romanos. Y todo aquel que no cumpliera el decreto sería condenado a morir. La niña se propuso protestar ante las autoridades de la época, así que sus padres la trasladaron a una villa que poseían en el campo para evitar males mayores.     Una noche silenciosa y os…

En el nombre de la fe

Embarqué a Tierra Santa con la misión de proteger a las caravanas de los peregrinos y preservar los lugares sagrados de las garras de los infieles; al menos eso me dijeron. En nombre de nuestro Señor, nos comprometimos con tan encomiable misión. Henchido de la vanidad y el orgullo propios de la juventud, me armé de valor y decidí unirme a las milicias que se estaban formando para viajar a Tierra Santa. Caballero de la Orden del Temple me ordenaron, y con orgullo porté mi reluciente armadura y las enseñas propias de la Orden. Pronto me encontraría en el puerto del que habría de partir en pocas horas, allí miles de almas inflamadas de valor y coraje emprenderíamos nuestro viaje a las Cruzadas, a combatir a los infieles que amenazaban las rutas comerciales y las caravanas de peregrinos.
      El viaje se me antojó eterno, no exento de peligros. Varias tormentas nos acecharon con virulencia, hubo una noche en la que la llegamos a temer por nuestras vidas. Luego al despuntar el día, llegó …