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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Santa Eulalia de Mérida


   Hoy le voy a dedicar la entrada del blog a Santa Eulalia de Mérida, patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad. Recuerdo haber visitado el hornito de Santa Eulalia en Mérida en varias ocasiones, siempre en compañía de mi madre, que era muy devota de la mártir. Y confieso que siempre me llamó la atención la valentía de esta niña de tan solo 12 años para enfrentarse al poder de la época y a sus injustas e inhumanas leyes. 

Hornito de Santa Eulalia
   Santa Eulalia nació en Mérida (entonces Emérita Augusta) allá por el año 292, en el seno de una rica y patricia familia de la Mérida Romana. En esa fecha se aprobó un Decreto del  Emperador Diocleciano por el que se prohibía a los cristianos dar culto Jesucristo, y les imponía el deber de adorar a los dioses romanos. Y todo aquel que no cumpliera el decreto sería condenado a morir. La niña se propuso protestar ante las autoridades de la época, así que sus padres la trasladaron a una villa que poseían en el campo para evitar males mayores. 
   Una noche silenciosa y oscura, Eulalia firme en sus ideas, con la ayuda de una de las sirvientas, sale de la casa y se encamina hacia la ciudad.  
  Al llegar a la ciudad, se presenta ante el gobernador Daciano y le increpa para que deje de matar cristianos, al mismo tiempo se declara enemiga de los dioses de Roma. Daciano al principio intenta convencerla con regalos y promesas para que cambie de opinión, y acepte el culto a los dioses romanos, pero Eulalia se mantiene firme y le contesta: "si queréis derramar sangre, aquí me tenéis, pero que sea la última".
   Los verdugos ante tal respuesta le enseñaron los terribles instrumentos de suplicio. El potro, la espada teñida en sangre, los garfios desgarradores, el fuego crepitante. Ella sin miedo les contesta que nada de eso le da miedo, que mantiene su fe en Cristo. La reacción de los verdugos fue empezar a romper su túnica de raso, y hundir en sus blancas espaldas los garfios de acero. Sobre sus heridas colocaron teas humeantes y después de un horroroso suplicio murió carbonizada. En ese mismo instante, vieron volar una paloma en dirección al cielo y empezaron a caer blancos copos de nieve que cubrieron su cuerpo. Los verdugos al verlo salieron huyendo horrorizados y con gran remordimiento por haber matado a una criatura inocente.
  Varios días después, se dice que un grupo de cristianos embalsamaron su cuerpo y le dieron sepultura.


     Más o menos esta es la historia de la mártir. 

    La festividad de la mártir se celebra el 10 de diciembre. Es patrona de Mérida (Extremadura), Totana (Murcia) y Santa Olalla del Cala (Huelva).


Santuario de Santa Eulalia de Mérida en Totana (Murcia)
    En Totana (Murcia) se la conoce como La Santa,  por la cual los totaneros sienten una especial devoción. En las faldas de Sierra Espuña tiene su santuario, que fue construido por la Orden de los Caballeros de Santiago, en un lugar con unas vistas maravillosas. No hace mucho que visité este santuario y me impresionó muchísimo, sobre todo las pinturas del interior del santuario. Si alguna vez tenéis ocasión os recomiendo su visita.


Interior del Santuario de Santa Eulalia en Totana
Bibliografía:
   Extremadura es así de Antonio Zoidio Díaz (Editorial Sánchez Rodrigo S.A-Plasencia. Edición de 1969)

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a