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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Obsesión I

  Quedaban pocos días para el estreno de la película. Ese día la conocería en persona. Echado sobre la cama y con la mirada fija hacia una fotografía de ella, fantaseaba con el momento en que tal cosa sucediera. Allí estaba, pareciera como si sus ojos de un tono distinto al otro le lanzasen una mirada tierna, dulce y al mismo tiempo sugerente. Pronto tendría el cartel de "Lo que nunca dijimos";su última película. 
   Suena el timbre de la puerta. José vuelve en sí y se dirige a la puerta tras cruzar un largo y estrecho pasillo. Abre la puerta y allí está su vecina Judith.
-José, ya tengo las entradas para el día del estreno-comenta feliz e ilusionada.-¡Qué nervios!
-¿Cómo lo has conseguido?-pregunta sorprendido.-Si apenas se pusieron a la venta ya estaban agotas.
-Julio, ya sabéis que ahora trabaja en la ventanilla del cine en el que se estrena la película; así que le dije que nos guardara tres entradas: una para Javi, otra para ti y otra para mí-responde orgullosa como quien se sabe importante por haber logrado algo difícil de conseguir.

   El teléfono no para de sonar. Se suceden las peticiones para entrevistas en prensa, radio y televisión. Está nerviosa, inquieta y algo asustada; desde hace unos meses no para de recibir flores y cartas de un admirador que parece obsesionado con ella. Su representante a la vista del contenido de las misivas, decidió desde un principio poner el caso en manos de la policía. 
-María, cálmate-le aconseja su representante.
-Lee la última carta y dime ¿cómo quieres que me calme mientras ahí afuera hay un loco obsesionado conmigo?-repone María llevándose las manos a la cabeza. No hace más que caminar de un lado a otro de la habitación sin saber qué hacer.
-Ya he avisado a la policía para el día del estreno, no tienes que temer nada- le responde su representante intentando tranquilizarla.
-Deberían ponerse en mi pellejo para saber lo que se siente al ser acosada de esta manera.
-Hacen lo que pueden.
-Lo sé, pero entiéndeme soy yo el objetivo de ese...tarado.
El timbre suena. Al abrir la puerta, para su sorpresa aparece ante su rostro un enorme ramo de flores. María, que tiene los nervios a flor de piel, casi se desmaya de la impresión, ya no sabe si reír o llorar. 

   José y Judith no paran de hablar de su actriz favorita: María de la Riva. Repasan toda su filmografía y sus fotografías.
-Dime José,¿qué te vas a poner ese día?
-No sé-duda José- ¿Qué me aconsejas?-consulta José, que se encuentra hecho un lío. Nunca ha ido a un estreno y no tiene ni idea de como ir vestido a estos eventos.
-Ay, yo no sé...¿Tu crees que no daré mucho la nota si me pongo algo elegante y fashion?-se ríe Judith.
Alguien llama a la puerta. Es Javier que trae unas pizzas.
-¡Pizza cuatro quesos y una de jamón y atún!-anuncia Javier.
-¡Wow, eres un cielo!-exclama Judith dándole un beso.
-Qué chicos ¿preparados para ver a nuestra actriz favorita?-pregunta Javier.-Por cierto, no sé como se viste uno para eso de los estrenos.
-Yo tampoco-reconoce José-pero igual con que no desentonemos mucho es suficiente-se ríe José.
-Estoy de acuerdo-añade Javier.-A ver la experta en moda¿tú que opinas?-Mira a Judith que anda viendo vestidos en una revista de moda.
-Pues yo os pondría un traje pero con un toque sport, no sé-comenta Judith.
-Vale, pues arreglados pero informales-añade Javier mientras da cuenta de un buen trozo de pizza.-Pero más vale que comáis algo, porque con el hambre que tengo acabo yo solito con las dos pizzas.
-¡Oye, deja algo para los demás!-le regañan Judith y José.

  Son las ocho, Javier ha quedado en recoger a Judith y a José para ir al estreno de la tan deseada película. En el portal, aparecen Judith y José, llevan un ramo de rosas rojas.
-¿ Y eso?-pregunta extrañado Javier.
-Una excusa para acercarnos a María de la Riva y conocerla en persona-añade Judith.
-Ha sido idea suya, yo no me atrevía-reconoce José, que en el fondo se siente feliz de que la idea haya sido de Judith. Él jamás se atrevería.
-¿Y cuándo se lo damos?-pregunta Javier.
-A la salida-propone Judith.
-Como queráis, ¿pero no se van a poner mustias dentro del coche?
-Tienes razón voy a coger un....-sin acabar la frase, Judith les corta en seco.
-Nada,se la dejamos a Julio en la taquilla y luego lo recogemos.
-Esta chica siempre tiene una solución para todo-reconoce Javier.

Continuará ;)







Comentarios

  1. ¿¿¿Continuará???...No hay manera, no nos desenganchamos... ;)

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    Respuestas
    1. Es para no perder la costumbre ;) Es mi sello personal XD

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a