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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Obsesión IX

  Javier llega con la furgoneta blanca a una finca a las afueras de la ciudad. No parece que le haya seguido nadie, o al menos eso cree. No muy lejos de allí,camuflado entre matorrales un vehículo oscuro vigila la casa.
-¿Te ha seguido alguien?-pregunta Julio.
-No, no he visto señales de que me haya seguido nadie-asegura.
-Bien, eso es buena señal-se alegra Alberto. Mientras sigan pensando en que el principal sospechoso es José, todo irá bien.
-Ah, si José-responde Javier. No me acordé de deciros que ayer noche lo soltaron. Le dejaron en libertad con cargos. Me lo encontré cuando fui al piso de Judith.
-¿Te dijo algo?
-Apenas hablamos, él estaba muy cansado.
-No sé, no me hace gracia que esté libre. Igual le da por sospechar algo.
-No seas cenizo Alberto, ese idiota qué va a sospechar.
-No subestimes a José. Ese tío no es tonto ¿sabes?-responde Alberto. Nunca hay que subestimar a nadie.
-¡Bueno tío, no pongas ese careto!
-Creo que lo mejor es que te quedes aquí vigilando a María de la Riva-propone Alberto. Judith se quedará contigo. Una vez que tengamos las joyas nos desharemos de ella.
-Porqué no la dejamos con vida en la casa y cuando estemos fuera del país damos su ubicación a la familia-propone Julio.
-Sí claro, tú eres tonto chaval-le responde Alberto visiblemente enfadado. Si hacemos eso nos habrán localizado enseguida.
A Julio no le hace gracia el plan de Alberto.¿Por qué ha de morir? A él nadie le dijo que había que matar a la pobre chica, ella no le había hecho nada. Y él no es un asesino. No está de acuerdo con esa decisión, no es justo.No está dispuesto a permitirlo.
Sin que Alberto se aperciba envía un mensaje a José a través del móvil."Avisa policía. Finca Herradura".
  Julio le sigue la corriente a Alberto para que no sospeche de lo que acaba de hacer. Se visten con los monos de trabajo de la empresa de reformas para la que trabajaban y se marchan al apartamento de María de la Riva.
  José recibe el mensaje y se lo muestra al agente García que está sentado a su lado. El agente informa a la central y pide que alguien siga a la furgoneta. 
  Judith está algo nerviosa, su instinto le dice que algo va mal. Intenta disimular, pero no lo consigue. María intuye que Judith es parte de todo este macabro plan. No entiende que está pasando.
   Javier entra en la habitación dónde están las chicas. Se queda mirando a María. Su mirada tiene algo extraño. Judith se inquieta y planta cara a Javier.
-¡Lárgate de aquí!-ordena Judith a Javier. Pero este no hace el más mínimo caso. Sus ojos encendidos en una mezcla de locura y lujuria desvelan sus más oscuras intenciones.
-Hola princesa, ya te dije que serías mía-comienza a hablar. Judith no entiende de qué está hablando Javier....María sí.
-Tú...-balbucea María muerta de miedo.
-¿Se puede saber qué gilipolleces haces aquí?-grita enfadada Judith encarándose con él.
-Tú no te metas en esto.
-Déjala tranquila.
  Javier no la hace ningún caso. Avanza hacia María sonriente y fuera de sí. María muerta de pánico intenta escapar, pero Javier la golpea tirándola sobre la cama.
-Prepárate-susurra mientras rasga su vestido.
Judith le golpea pero no consigue reducirlo. Javier se da la vuelta y la golpea con todas sus fuerzas dejándola inconsciente.
 Alrededor de la casa tres hombres se mueven intentando encontrar una forma de entrar. José les indica al agente que recuerda una entrada al sótano de la casa desde el garaje. Sospecha que deben retenerla en la pequeña bodega que le enseñó Julio.
  Javier saca un revólver y apunta a la cabeza de Judith.
-No tenías que haber hecho eso, no debías haberlo hecho zorra asquerosa.

Continuará

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a