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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

El proceso a un ángel

    Yo Yamabel, ángel custodio, me encuentro aquí, ante la puerta de la sala en la que dentro de unos instantes seré juzgado. Jamás tuve ninguna falta grave en todos estos años, siempre cumplí con mis obligaciones de protección y custodia de cuantos seres humanos me encomendaron, siempre.......hasta que la conocí a ella. Desde entonces, ya no sé quién soy realmente, me encuentro como en un torbellino de emociones inexplicable para mí, no sé qué pudo pasar para que me enamorara de esta forma. Sí, por si no lo sabíais los ángeles también nos enamoramos. Yo jamás pensé que eso me iba a pasar a mí. Precisamente a mí, que estaba a punto de ser ascendido por mi jefe el arcángel Gabriel.....había depositado tanta confianza en mí, que me duele el haberle fallado.
    Había oído que algunos habían sido desterrados a vivir como simples mortales por haberse enamorado, de la misma manera que había oído de otros fueron expulsados por rebelarse contra la autoridad divina. Pero jamás pensé que algo así me podía ocurrir a mí. 
       Raguel el ángel que vela por el cumplimiento de las misiones de los ángeles y lleva el orden de los juicios se acerca, me está indicando que el proceso se va a iniciar en unos segundos.


       Debo preparar mi defensa, aunque lo único que puedo hacer es admitir que incumplí la primera y más importante de las reglas de un ángel custodio, enamorarme de una mortal. Yo tenía la obligación y el deber de protegerla, de cuidarla, de custodiarla, de velar por su seguridad, pero contacté con ella. Me afligí cuando vi las inmensas dificultades en las que se hallaba, me materialicé creyendo que así podría ayudarla mejor, pero me fui enredando cada vez más, sin percatarme de lo que estaba sucediéndome, hasta que me dí cuenta que ya no podía pensar en otra cosa. Me sumí en un laberinto de emociones, en las que no estaba seguro de salir, ya no era el mismo, solo deseaba el momento de verla, de poder tomar sus manos entre las mías, aunque solo fuera un instante. Lo más grave fue cuando sin premeditación de ninguna clase ella acercó su cara a la mía, y rozándome con sus cálidos labios me plantó un beso, que me hizo estremecer de una manera inaudita. Yo nunca había besado a nadie, ella lo notó. Me temblaba todo el cuerpo y ella se rió de mi, pero le gustó mi reacción y me volvió a besar. Eso me hizo enloquecer de alegría. Era inmensamente feliz, sí.....experimenté lo que era el amor por primera vez. Pero no podía permitir que aquello fuera a más, por lo que dejé por algún tiempo de materializarme.
     Lo más triste es que al poco tiempo ella conoció a alguien, y se fue olvidando de mí. Y eso empezó a afectar a mi misión, por ello Raguel advirtió que algo había sucedido y me llamó al orden. Cuando le conté toda la verdad, me dijo que me tenían que someter a juicio. Así que ahora estoy aquí triste y desolado a la espera de que comience el juicio. 
   Me acaban de llamar, espero no perder mis alas o por lo menos que la decisión que tome esta Corte celestial sea leve.

Comentarios

  1. Un amor de angel o un angel de amor...muy bonito, pero a tí no te dijeron que los cuentos acaban: se casaron y comieron perdices...que manía, si no te lo cargas, lo metes en la cárcel, así no hay manera... ;P

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  2. Espera que tiene que salir el juicio, y el veredicto del tribunal celestial, luego veremos....el final jajaja.
    Mañana si me da tiempo entramos en materia de juicio, y lo mismo la sentencia.La decisión de nuestro angelito....por votación, pero eso cuando finalice el juicio.

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  3. Ah, que no ha terminado!!! Como he podido ser tan incauta de creer que habías entregado un relato sin partes???? Ingenua que es una!!

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  4. jajajajaja, tu ya sabes de sobra lo que me gusta a mi intrigar.

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Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


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