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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

DOÑA MENTIRA Y DOÑA VERDAD

  Doña Verdad es sencilla, directa y sin artificios, no necesita ropajes que la adornen pues ella se muestra tal cual es con toda naturalidad. Todos se cruzan con ella, más son muy pocos los que la aceptan. Doña Verdad te mira a los ojos y te habla con franqueza, aunque sea aquello que no quieres escuchar, porque sí amigo/a, porque a veces la verdad duele, por ser eso..... la pura verdad. Pero a ella nadie la mira, y se muestra tal como es ante los ojos de la gente, que se desvían de su camino para eludirla por que a Doña Verdad nadie la hace caso, nadie la cree.Ella no necesita maquillaje, ni disfraz, pues no tiene nada que ocultar.
  Al otro lado de la calle se pasea Doña Mentira, lozana, aduladora y coqueta. Se viste a la última moda, le gusta la sofisticación y el lujo. Se adorna con bellas vestiduras que a todos deslumbra con su fastuosidad. Te susurra bellas palabras al oído, te dice todo aquello que quieres escuchar, lo que en tu más íntimo anhelo deseas para seducirte en su falsedad. Ella no conoce límites, y embriaga a todos los que la escuchan y rinde a sus pies desde el más viejo al más pequeño, desde mendigos a reyes, desde comerciantes a banqueros, desde necios a eruditos, todos sin excepción caen en las redes de su falsedad.
 Si alguna vez Doña Mentira se cruza contigo, ten a buen seguro que te llamará y desplegará de forma sutil todas sus armas para en sus redes poderte atrapar.

Comentarios

  1. Vaya cambio de look!! Por un momento creía que me había equivocado XD! Te ha quedado muy chulo.

    Pues si, la mentira y los que la usan siempre se hacen más atractivos a nuestros ojos que la pura y dura verdad. Aún así, prefiero los sinsabores de la verdad que las lisonjas de la mentira.

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    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste el cambio, es que el anterior ya estaba muy visto XD
      Pues estoy totalmente de acuerdo contigo, es preferible la verdad por muy dolorosa o dura que esta sea, al menos sabes a que atenerte.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a