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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Y tú más....

    
Mientras contemplo este cuadro de  Francisco de Goya, conocido como "Duelo a garrotazos" o  "La riña",  no puedo evitar compararlo con la situación que actualmente se vive en España. Y se me viene a la cabeza la imagen de una España dividida en dos, enfangada de mierda (corrupción) hasta las rodillas y entretanto dándose garrotazos (acusaciones, insultos y otras lindezas) y echándose en cara la mierda unos a otros, pero ninguno con la voluntad de hacer limpieza (regeneración y saneamiento de corruptos en sus filas) y al mismo tiempo tenderse la mano para terminar de limpiar la casa (España). Pero lo peor de todo es que esto parece un mal endémico que nadie está dispuesto a subsanar, y hasta las hormigas (pueblo) participan con entusiasmo en este espectáculo (penoso, pero la realidad es así de triste) y se dedican a morderse unas a otras con mucho afán.

 Lo más curioso, es que parece que la mierda huele más cuando proviene de un sector; cuando la mierda en sí misma es mierda venga de dónde venga y huele mal siempre. Todo se resume en ..y tú más, o lo tuyo es peor; pero es que además esto se puede aplicar desde al más grande al más pequeño. La mierda está tan enraizada, que esto ya parece una cloaca y no hay día que no desayunemos con algún escándalo. Y oiga, una ya no está para tantos sustos. Y así seguimos que aquí parece que estamos abonados a la cofradía de Monipodio y vamos a terminar con la mierda hasta el cuello, o aún peor; osease enterrados en la mierda. Tanto es así, que cada vez que miro a los leones de las Cortes les veo cara de escarabajos peloteros.

Solo espero y deseo que todos hagan limpieza (expulsión de corruptos) y que contraten a un buen equipo de mantenimiento (órgano externo e independiente) que se encargue de la higiene de la casa, así al más mínimo signo de suciedad, se elimine toda mancha...


Comentarios

  1. Esto no lo arregla nadie, ya viene de largo. Ya decía Machado aquello de: "Españolito, te guarde Diós, una de las dos Españas ha de darte el corazón"

    Va en nuestra naturaleza estar divididos, enfrentados y echarnos la mierda a la cara los unos a los otros.

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    Respuestas
    1. Desde luego que no se equivocó ni lo más mínimo...Yo creo igual que tú, es algo genético...

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a