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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Las sibilas

¿QUIENES FUERON LAS SIBILAS?

Capilla Sixtina. Sibila Délfica. Miguel Ángel Buonarroti



   Las sibilas fueron mujeres que según la mitología griega, y también la romana tenían poderes proféticos inspirados por el dios Apolo.

   Se dice que vivían en grutas o cerca de las corrientes de agua, y que formulaban sus profecías en estado de trance. Por lo general, lo hacían en hexámetros griegos que se transmitían por escrito.


Sibila eritrea. Capilla Sixtina. Miguel Ángel Buonarroti

   Los primeros escritores griegos solo mencionan a una sibila, probablemente la eritrea Heterófila a la que se le atribuye la predicción de la guerra de Troya. Más adelante, el número de sibilas aumentó hasta diez: 


  • Sibila de Samos
  • Sibila Heterófila
  • Sibila de Cumas
  • Sibila  libia
  • Sibila tiburtina
  • Sibila délfica
  • Sibila cimeria
  • Sibila frigia
  • Sibila babilónica o persa
  • Sibila de Helesponto


 LA SIBILA DE CUMAS
Sibila de Cumas. Capilla Sixtina. Miguel Ángel Buonarroti



    La más importante de todas en la mitología romana era la  sibila de Cumas, conocida también como Deifoba. Esta sibila fue citada por primera vez en el tratado "De mirabilibus auscultationibus" atribuido erróneamente a Aristóteles y que data aprox. de 240 a de J.C. Y se consideraba que procedía de Oriente y que habitaba debajo de la ciudad de Cumas. Según la tradición, escribía sus visiones y oráculos sobre hojas de palmera. 


   Existen, como no, distintas leyendas acerca de esta sibila. Una de ellas cuenta que el dios Apolo le había prometido concederle todos sus deseos, y ella le pidió vivir tantos años como granos de arena tenía en su mano.  Su juventud se fue consumiendo tanto con el paso de los años, que decidieron encerrarla en una jaula que colgaron en el templo de Apolo en Cumas, aunque su deseo ardiente de morir no podía cumplirse debido a la promesa.
  Otra leyenda la sitúa como guía del príncipe troyano Eneas a través de los infiernos para visitar a su padre Anquises.
  Según otra leyenda, apareció bajo la forma de una mujer anciana ante Lucio Tarquinio el Soberbio, séptimo y último rey de Roma, y le ofreció nueve libros proféticos, conocidos como los libros sibilinos, a un alto precio. Tarquinio se negó a comprarlos y ella destruyó tres libros y más tarde le ofreció los seis restantes al precio original. Tarquinio se volvió a negar y ella destruyó otros tres. El rey terminó comprando los tres que quedaban al mismo precio que la sibila había pedido en principio por los nueve. Estos tres libros se guardaron en el templo del dios Júpiter en Roma y se consultaban en situaciones de especial gravedad. 
   Aunque el fuego destruyó los libros sibilinos originales en el año 83 a. C, posteriormente se formó una nueva colección, pero esa nueva colección corrió la misma suerte y en el año 405 se destruyeron definitivamente. Según la tradición, los libros sibilinos contenían predicciones sobre la suerte de Roma.
  En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel representó a las cinco sibilas más representativas: la de Cumas, la líbica, la eritrea, la délfica y la cumana. 
Bibliografía: Enciclopedia Larousse y Microsoft Encarta.

Comentarios

  1. Muy interesante. Está claro que hay cosas que están inventadas desde hace mucho, así que lo de Aramis Fuster es una de las profesiones más viejas del mundo, ¿no? ;P

    Espero que tuviesen un poquito de más seriedad que las sibilas modernas que pululan por todas las teles.

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    Respuestas
    1. Estas parece ser que eran más serias...Aramís y compañía no adivinan ni en el día en que viven, son más bien charlatanes sin sentido que se disfrazan de mamarrachos/as y lo malo es que hay gente que sigue creyendo en ellos..Para encontrar alguien con seriedad en este campo hay que arar hasta debajo de las piedras XD

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