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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

A un viejo piano

Piano by Anemyaphotocreations

En aquel viejo piano
arrumbado en el salón,
suenan lágrimas de obertura;
preludio de un desamor.
En el pentagrama, 
las notas difusas
navegan en un mar
de corcheas sostenidas
que nadie sabe a dónde van.
Compases de un amor olvidado,
contrapunto de una pasión
que encendida a destiempo
fueron serenatas de dolor.
Ya no están aquellas manos
que acariciaban el marfil
de su cuerpo,
dulcemente y con amor.
No hablan, están mudas,
su voz el tiempo 
se la robó.
Y el viejo piano arrumbado
en aquel polvoriento salón,
solloza un réquiem por su alma,
herido y olvidado en un rincón.








Comentarios

  1. Muy buena. Si las cosas pudiesen hablar y decir lo que sienten...

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    1. Dicen que las cosas se impregnan de la esencia de la persona que en vida las poseyó....Sería interesante saberlo.

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  2. Y según he leído en alguna parte, las psicofonías se producen porque los espacios cerrados en donde ha habido gente y luego quedan vacíos, conservan entre sus muros, entre sus muebles, entre sus rendijas... el sonido de las voces de todos aquellos que los habitaron. ¿Por qué no ese piano de tu poema puede conservar las melancólicas y dulces notas que un día, quizá muy lejano, le arrancaran unas manos expertas? A lo mejor su sonido no muera nunca y sus notas sigan escuchándose hasta el fin de los tiempos porque hayan quedado impresas en todos y cada uno de los intersticios del espacio que lo albergaba.
    De cualquier manera bonito poema. Un saludo.

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    Respuestas
    1. Sí, yo también leí algo de eso. Incluso decían que en una casa las huellas de las personas que la habían habitado permanecían en ella durante toda la vida.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a