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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Obsesión II

 Aparece María de la Riva con un elegante vestido negro de pronunciado escote y con la espalda al aire, obra  de un prestigioso diseñador de moda. Se acerca al photocall ante la mirada de un entregado público que se congrega alrededor. Los fotógrafos descargan sus flashes sin compasión. No paran de llamarla...<<¡María aquí!>>. Ella complaciente, posa mostrando su mejor sonrisa. Aun así, siente un cierto escalofrío. Algo la inquieta, es como si alguien la vigilase. No es la típica sensación de ser observada por los miles de fans que siempre la acompañan a estos eventos, es otra sensación muy distinta. A continuación, sus compañeros de reparto se unen a ella. El estar arropada por sus compañeros se tranquiliza un poco.
  En el pase de la película todo transcurre con aparente normalidad. El público está entusiasmado con la película y al finalizar se produce una ovación unánime. Ha sido todo un éxito. Judith le pide a José que vaya a por el ramo de flores, mientras tanto Javier y ella intentarán entretener a María de la Riva.
   Al acercarse José con aquel imponente ramo de rosas rojas,  dos policías de paisano se acercan y sin ningún miramiento le reducen dejándolo inmóvil en el suelo. José que no entiende nada yace desorientado en el suelo gritando.
-¡No he hecho nada malo!-protesta inútilmente. 
 El pánico de apodera de la sala y todos corren hacia la salida; María, sumida en un estado de pánico corre sin saber ni a dónde ni por qué, Judith la coge de la mano y la lleva a la salida más cercana. Cuando ya están en el exterior se encuentran con un extraño personaje que les apunta con una pistola invitándolas a subir a un coche. Las dos jóvenes obedecen sin rechistar.
Mientras José está siendo interrogado en las dependencias policiales, los noticiarios anuncian la extraña desaparición de la famosísima actriz María de la Riva y de una joven a manos de un secuestrador.

CONTINUARÁ.
..
   

Comentarios

  1. ¡No te digo! ¡Vas con toda la ilusión del mundo, con un ramo de flores preciosas para regalar a tu diva y te acojonan dos policías sin ningún tipo de miramiento! Pobre José, seguro que se lo hizo en los pantalones. Aunque bueno, esto es secundario, a saber lo que les pase a la joven actriz y a su rescatodora. No te demores Isabel que estoy en ascuas.

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    Respuestas
    1. No voy a adelantar mucho, pero a José se le van a complicar un poco las cosas....Pronto habrá nueva entrega..

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a