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Me está mirando X

El inspector Smith decidió tirar de hemeroteca a fin de averiguar algo más sobre el incendio del hospital psiquiátrico. Después de casi dos horas mirando la pantalla del ordenador solo logró un  fuerte dolor de cabeza. Nada, apenas unas pocas notas, pero nada interesante. Decepcionado salió de la biblioteca pública y se encaminó a la farmacia de la esquina en busca de un remedio para el fuerte dolor de cabeza. Al salir de la farmacia, el móvil empezó a vibrar anunciando un mensaje: era Anderson citándole en la cafetería de Harry, su cuñado.
Miró el reloj, aún faltaban diez minutos, se tomó una pastilla para el dolor de cabeza y un poco de café mientras leía las noticias deportivas del día. Volvió a mirar el reloj con impaciencia, los minutos parecían pasar muy despacio ¿Qué sería aquello qué había descubierto Anderson? Pidió otro café y un croissant. A los pocos minutos apareció Anderson,
-Hola jefe-saludó. Tras pedir otro café le entregó una carpeta.
-¿Qué es?-preguntó el inspect…

Obsesión VI

Llega la cena,Julio le hace una señal para que no tome nada de ensalada. Judith anima a María para que pruebe algún bocado. María apenas tiene apetito, aunque hace un esfuerzo por probar algo de carne y una pizca de ensalada. Judith intenta animarla, pero sus esfuerzos no dan resultado, así que tendrá que esperar a que se duerma. 
  En una sala contigua Alberto y Julio comentan que podrían haberle quitado el bolso sin ninguna explicación y coger las llaves.
-¡Parecemos imbéciles!-protesta Alberto.- No hay razón alguna para que no le hubiéramos quitado además del móvil el bolso y todos sus efectos personales.
-Tienes razón, pero fuiste tú el que le devolvió el bolso tontamente.
-De la misma forma que se lo devolví, se lo puedo volver a quitar.
-Bueno, está claro que como secuestradores no tenemos futuro, así que ahora esperemos que Judith haga su parte y se haga con las llaves.
-Ya y cuando descubra que le han desaparecido las llaves se dará cuenta de que Judith está metida en esto y nos descubrirán a todos.
-A ver imbécil, cuando Judith le quite las llaves voy al chino de la calle Mayor que abre las veinticuatro horas y hace copias de llave y le hago una copia ¿lo has entendido?
-Vaya a mí no se me había ocurrido.
-Normal.
Es tarde y en la tienda de Lee Jim apenas hay tres personas. Alberto se pasea unos segundos entre las estanterías, luego coge algunas cosas y se dirige al mostrador para pedirle a Lee Jim que le haga una copia de una llave.
  Javier, aparece en el apartamento de Judith. En la puerta se encuentra con José. Javier se sorprende al verlo, no esperaba que lo soltasen tan pronto. José le mira con cierto recelo, su instinto le dice que Javier le oculta algo.
-¿Te has enterado de lo de Judith?-le pregunta con cierto nerviosismo.
-Sí, la policía me ha informado de su secuestro.-responde.
-¿Y tú, que tal te encuentras?
-Bien, de momento estoy libre pero bajo sospecha.
-¿Por qué? está claro que no has hecho nada.
-Pues no, pero hay ciertos hechos que no están nada claros.
-¿Te han dicho cuáles?-pregunta interesado-quiero decir si te han insinuado las razones por las que quedas aún pendiente del caso.
-No, no me han dicho nada.
Javier disimula y mira su móvil, luego como si le quemaran los pies sale de allí corriendo.
-Perdona pero me tengo que ir rápidamente, me necesitan en casa.
José entra a su apartamento y se dirige a la cocina. Allí está su gata Luna que le recibe alegremente.
En la calle un coche gris acaba de aparcar. Javier cruza delante del coche. A pocos metros un joven que pasea a su perro le sigue.Pero Javier no se da cuenta, tiene su mente concentrada en la conversación por medio de sms y no se apercibe de su entorno. Tanto que tropieza con una farola y deja caer el dispositivo.

Continuará...

   

Comentarios

  1. Oye Isabel, ya estás tardando en publicar otra entrega de esta historia que me tiene en ascuas. Espero que esté próximo el desenlace.

    Estos delincuentes parece que pedirán un rescate para que parezca que el móvil del secuestro es el dinero, sin embargo, no es esa la causa del secuestro de la actriz. Evidentemente tú si lo sabrás, pero yo no acierto a comprender las aviesas intenciones que tienen estos chorizos. ¿No pensarán en matar a la pobre chica? En fin, espero que pronto desfagas el entuerto. Saludos.

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    Respuestas
    1. No está lejos el desenlace, pero antes deben suceder algunas cosillas para que el móvil del secuestro esté más claro....De momento lo dejo en suspense ;)

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NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a