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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Obsesión VI

Llega la cena,Julio le hace una señal para que no tome nada de ensalada. Judith anima a María para que pruebe algún bocado. María apenas tiene apetito, aunque hace un esfuerzo por probar algo de carne y una pizca de ensalada. Judith intenta animarla, pero sus esfuerzos no dan resultado, así que tendrá que esperar a que se duerma. 
  En una sala contigua Alberto y Julio comentan que podrían haberle quitado el bolso sin ninguna explicación y coger las llaves.
-¡Parecemos imbéciles!-protesta Alberto.- No hay razón alguna para que no le hubiéramos quitado además del móvil el bolso y todos sus efectos personales.
-Tienes razón, pero fuiste tú el que le devolvió el bolso tontamente.
-De la misma forma que se lo devolví, se lo puedo volver a quitar.
-Bueno, está claro que como secuestradores no tenemos futuro, así que ahora esperemos que Judith haga su parte y se haga con las llaves.
-Ya y cuando descubra que le han desaparecido las llaves se dará cuenta de que Judith está metida en esto y nos descubrirán a todos.
-A ver imbécil, cuando Judith le quite las llaves voy al chino de la calle Mayor que abre las veinticuatro horas y hace copias de llave y le hago una copia ¿lo has entendido?
-Vaya a mí no se me había ocurrido.
-Normal.
Es tarde y en la tienda de Lee Jim apenas hay tres personas. Alberto se pasea unos segundos entre las estanterías, luego coge algunas cosas y se dirige al mostrador para pedirle a Lee Jim que le haga una copia de una llave.
  Javier, aparece en el apartamento de Judith. En la puerta se encuentra con José. Javier se sorprende al verlo, no esperaba que lo soltasen tan pronto. José le mira con cierto recelo, su instinto le dice que Javier le oculta algo.
-¿Te has enterado de lo de Judith?-le pregunta con cierto nerviosismo.
-Sí, la policía me ha informado de su secuestro.-responde.
-¿Y tú, que tal te encuentras?
-Bien, de momento estoy libre pero bajo sospecha.
-¿Por qué? está claro que no has hecho nada.
-Pues no, pero hay ciertos hechos que no están nada claros.
-¿Te han dicho cuáles?-pregunta interesado-quiero decir si te han insinuado las razones por las que quedas aún pendiente del caso.
-No, no me han dicho nada.
Javier disimula y mira su móvil, luego como si le quemaran los pies sale de allí corriendo.
-Perdona pero me tengo que ir rápidamente, me necesitan en casa.
José entra a su apartamento y se dirige a la cocina. Allí está su gata Luna que le recibe alegremente.
En la calle un coche gris acaba de aparcar. Javier cruza delante del coche. A pocos metros un joven que pasea a su perro le sigue.Pero Javier no se da cuenta, tiene su mente concentrada en la conversación por medio de sms y no se apercibe de su entorno. Tanto que tropieza con una farola y deja caer el dispositivo.

Continuará...

   

Comentarios

  1. Oye Isabel, ya estás tardando en publicar otra entrega de esta historia que me tiene en ascuas. Espero que esté próximo el desenlace.

    Estos delincuentes parece que pedirán un rescate para que parezca que el móvil del secuestro es el dinero, sin embargo, no es esa la causa del secuestro de la actriz. Evidentemente tú si lo sabrás, pero yo no acierto a comprender las aviesas intenciones que tienen estos chorizos. ¿No pensarán en matar a la pobre chica? En fin, espero que pronto desfagas el entuerto. Saludos.

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    Respuestas
    1. No está lejos el desenlace, pero antes deben suceder algunas cosillas para que el móvil del secuestro esté más claro....De momento lo dejo en suspense ;)

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   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a