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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Diálogo entre suicidas



- Vaciar la mente y saltar, dejar la vida pasar en caída libre y abandonarlo todo. Un golpe contra el agua y los pulmones se irán llenando de la negrura que ahogará poco a poco a los problemas para hacerlos desaparecer. ¿Eso es lo que busca?
-Si cree que me va a convencer de que desista con esa extraña perorata se equivoca.
-No, no trato de hacerlo. Yo también lo intenté, pero no tuve la suficiente inconsciencia para seguir adelante. ¿Ve estas vendas en mis muñecas? Lo intenté el lunes. Hoy es miércoles, tampoco hace tanto. 
-¿Y a mí qué?
-¿Sabe qué pienso? que es usted un cobarde. Sí, no me mire con esa cara. ¿Tiene usted mujer, hijos?
-¡Déjeme en paz y márchese! Sí tengo mujer y dos hijos. Una hipoteca y una deuda enorme que no podré pagar en toda mi vida. 
-Además de cobarde es usted un egoísta y un mal padre.
-Oiga, se está pasando. ¿A que le cruzo la cara a hostias?
-Ah, que no le gusta que le digan la verdad en su cara. ¿Acaso cree que su muerte soluciona el problema? No amigo, el problema no desaparece sino que aumenta y encima se lo traspasa a su familia. Le parecerá bonito ¿no?
-Me está usted tocando los cojones con sus estupideces. ¡Es usted un imbécil!
- Yo seré un imbécil, pero usted es gilipollas. A mi me parece mucho más estúpido suicidarse para huir de un problema. La solución no está en esa huida hacia la muerte, sino enfrentarlo y buscar una forma de salir adelante. ¿Acaso cree que su familia merece que usted les cree otro problema?
-...No.
-Entonces bájese de ahí y vaya a su casa, abrace a su familia y busque una solución mejor que dejarla llorando por una decisión estúpida.
-¿Usted lo hizo por su familia? digo lo de desistir de quitarse la vida.
-No, yo no tengo familia, estoy solo en este mundo. Yo lo hice porque alguien me convenció para que no cometiera la misma estupidez. Ya ve, el ser humano cuando está agobiado por un problema se ofusca de tal manera que la única salida que se le ocurre es quitarse la vida. Y no, esa no es la solución.



Comentarios

  1. Aunque a veces la vida sea injusta con las personas y se tenga la sensación de que no hay salida, pensar en quitarse de en medio es la postura más cobarde y egoísta de atajar los problemas. También es cierto que hay estados depresivos realmente patológicos y que quien los padece pocas salidas verá excepto el suicidio. La mente humana es compleja, muy compleja y tratar de entenderla creo que es una batalla perdida, incluso para las mentes más preclaras de La Tierra. Saludos.

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    Respuestas
    1. Ciertamente así es. La depresión, la soledad, los problemas que se acumulan y múltiples causas que se desconocen llevan a la persona a un estado de ofuscación mental que le impide razonar claramente y opta lamentablemente por acabar con su vida.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a