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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

El pianista III. El retrato de Elvira

    Después de apurar el café, los tres toman la decisión visitar el palacete por si hubiera suerte. Marcos les comenta que tiene el coche cerca así que cogen el todoterreno de Marcos y sin perder tiempo de dirigen a su destino. Iban haciendo mil conjeturas de toda la información que habían contrastado, cuando al llegar a la puerta de la verja, descubren con sorpresa a un hombre reparando la puerta de entrada. Marcos ante la sorpresa inesperada decide aparcar en el arcén cerca de la puerta y le preguntan al cerrajero por el propietario, muestran su interés por alquilar la casa unos días. En ese instante aparece una joven, debe tener unos cuarenta años, de tez blanca, de pelo castaño y de trato agradable, es de esas personas a las que parece que conoces de toda la vida. Se trata de la nieta de la Marquesa, Silvia, les comenta que aprovechando un congreso médico en Santander, pasará un mes en el pueblo y le había llamado el guarda de la finca que últimamente estaba siendo visitada por alguien que había forzado las cerraduras, pero que curiosamente no faltaba nada. Marcos le comenta que el día anterior, debido a una avería tuvo que refugiarse en la casona, pero que estaba la verja de entrada abierta, y que creyendo que estaba habitada llegó hasta la entrada y que lo único que escuchó fue una bella melodía al piano, pero que no logró ver a la persona que estaba ejecutando esa bellísima pieza al piano. Silvia dio un respingo, y nerviosa, le preguntó si al menos vio algún vehículo del que pudiera darle alguna pista. Al cabo de unos minutos aparece otra mujer algo más mayor, que por el parecido físico debe ser su madre, quien se queda mirando fijamente a Lucia Prizzi, y la saluda animosamente, pues es una gran fan de ella.
     Aroa les invita a todos a pasar a la casona y les cuenta la historia de su familia, mientras les va mostrando la casa, y les invita a pasar al salón de té, dónde Lucía no puede creer lo que ven sus ojos , un retrato de una mujer idéntica a su madre. Casi se desmaya de la impresión, por lo que los demás se quedan perplejos, no saben bien qué sucede pero ven que la concertista apenas puede articular palabra es como si hubiera visto un fantasma. 
   Después de beber un poco de agua, respira profundamente y les comenta que la mujer del retrato es idéntica a su madre, tanto es así que hasta tiene la misma manchita en forma de fresa en el cuello. Aroa se queda sorprendida del hallazgo, pues según les comenta su abuela siempre había comentado que su hermana Elvira había tenido mellizos, un niño y una niña, pero que la matrona les dijo que la niña había fallecido en el parto, ¿pero y si eso no fuera cierto? ¿y si la madre de Lucía fuese esa niña? Los acontecimientos estaban dando un enorme giro a la historia, estaban buscando a un niño, y ¿habían encontrado a la hija de su hermana Elvira? Se sentaron todos e intentaron razonar y procesar toda la información recibida. En un solo día habían recibido una enorme cantidad de información que antes nunca habían obtenido. Lucía ante la magnitud de los acontecimientos vividos, que le afectaban profundamente a su vida personal, les comenta a sus amigos y a sus posibles parientes que debe indagar en su pasado para sacar algo en claro. Se encuentra algo aturdida y no sabe ni qué decir, entonces Roberto se ofrece para acompañarla a Verona(Italia),y seguir allí sus pesquisas acerca de su verdadera identidad. Marcos se encuentra verdaderamente estupefacto, no puede creer todo lo sucedido, parece una historia sacada de una novela.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a