Ir al contenido principal

Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Pensando en voz alta.





   Hoy he decidido dar las gracias a mi familia, por aguantarme cuando estoy de mal genio, por apoyarme en los malos momentos, por estar ahí siempre que los necesito...gracias igualmente por ser como son, porque no me importan sus defectos, de la misma manera que a ellos no tienen en cuenta los míos, por aceptarme tal y como soy....en definitiva por quererme como me quieren. Yo también les quiero.
   He decidido dar las gracias a mis amigos de toda la vida, porque si aún siguen estando en mi vida es porque les importo lo suficiente como para estar a las duras y a las maduras.
   He decidido dar las gracias a quienes cuando estoy triste me apoyan y me dan ánimos para salir adelante, a quienes  pierden un minuto de su tiempo para decirme simplemente hola, también a quienes extrañan mi ausencia. He decidido dar las gracias a los que saben escuchar sin burlarse de mis ideas, a quienes  me corrigen si ven que me equivoco y lo hacen por mi bien, a quienes no les molesta mi presencia. He decidido dar las gracias a todos los que me quieren de alguna forma, a los que  cuando les necesito no me dan la espalda.
    He decidido ignorar a  hipócritas,  mentirosos, a cuántos  se esconden bajo el disfraz de buen amig@ para a continuación criticar a mis espaldas. He decidido premiar con mi ausencia a quienes les molesta mi presencia. He decidido ignorar a quienes cuando les necesito solo obtengo el silencio por respuesta o me dan la espalda. He decidido olvidar a  desagradecidos,  violentos,  estafadores,  corruptos........ He decidido ignorar a los intolerantes, a los egoístas que solo se acuerdan de mi para interés propio. He decidido ignorar a quienes me ignoran., a quienes solo tratan de imponerme sus ideas, a los que buscan alguien que les baile el agua, a quienes tratan de aprovecharse de mi buena fe, a quienes me insultan, a quienes me creen a su servicio, a quienes deciden amargarme el día con alguna estupidez. He decidido vivir de acuerdo con mis convicciones, ser yo misma y valorar todo lo que me rodea, pero más aún he decidido acabar esta reflexión decidiendo que voy a ser feliz pese a quien le pese. 

Comentarios

  1. Yo también lo decidí hace tiempo y se vive genial!!

    ResponderEliminar
  2. Buenas decisiones en esta jungla de asfalto en la que vivimos. Ánimo y adelante, guapísima.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Sí a veces hay que decir hasta aquí hemos llegado.

    ResponderEliminar
  4. olé, con un par de .... bienvenida al mundo de "hasta aqui hemos llegado".

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a