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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

¿Quién era?

   Sucedió hace más de 15 años, en una noche del mes de diciembre,  era el día de su cumpleaños y esa noche había quedado con unas amigas para celebrarlo, algunos de sus amigos ya la habían avisado que ese día no podían asistir y que esperarían al fin de semana para la invitación; no obstante, quedó con tres de sus amigas. Pasó a recoger a una de ellas pues le pillaba de camino, su madre que contestó por el telefonillo automático le dijo que estaba con mucha fiebre y que la disculpase. Pensó que se estaba torciendo la cosa y que iba a ser un cumpleaños algo triste.

    Al llegar al lugar dónde había quedado con el resto de las amigas, en la puerta de un cine de un centro comercial, se encontró con una de sus amigas que acababa de de llegar en ese momento. Se saludaron y esta le felicitó, por lo que suspiró aliviada de que por lo menos contaría con la presencia de una de sus mejores amigas. Esta le contó que acababa de llegar de un funeral, pues vaya día, pensó.

    Como sabía que la tercera persona a la que esperaban acudiría más tarde pues estaba haciendo un Curso de Contabilidad decidieron irse a la cafetería y esperarla allí.

   La cafetería tenía una terraza situada en el interior del centro comercial, por lo que decidieron quedarse allí pues así verían llegar a la amiga que esperaban. Así que se tomaron un café y pidieron un trozo de tarta de chocolate para celebrarlo. De regalo recibió una gran caja de bombones Ferrero Roché, sus bombones preferidos.

  Estuvieron charlando de todo un poco cuando al rato se acercó una niña de unos nueve años que le pidió con mucha gracia ¡Anda paya mira cuántos bombones! ¿Me das uno?  se rieron con la niña y le dieron el bombón y la niña le preguntó que si le podía dar también para su madre y su tía, a lo que le respondió toma chiquilla para todas, os invito a un bombón para cada una porque es mi cumpleaños, a lo que la niña le respondió ¡Gracias paya tu si que eres simpática! ¡Felicidades que me se olvidaba!

  Estaban mirando cada una por un lado vigilando por si aparecía la amiga que estaban esperando, pero de repente y sin saber por dónde había venido al lado estaba un joven de unos treinta años con el pelo un poco largo y algo de barba, de apariencia normal, y se quedaron sin saber que decir, pues no le habían visto como había llegado,  era imposible que no le hubieran visto llegar. El joven se dirigió a ella  y le dijo perdona pero es que he visto los bombones, y ..... podrías darme uno, si no es mucho pedir, es que no los he llegado a probar nunca. La joven lo miró y no sabe porque pero ese joven le inspiraba un sentimiento de paz y de simpatía, era como si le conociese de siempre, y le dijo ¡claro que sí, pero te voy a dar dos, porque para eso es mi cumpleaños! El joven agradecido le dijo, eres una joven muy simpática y tienes una buena amiga aquí contigo, que Dios te bendiga, seguro que tendrás un bonito regalo esta noche. Después se marchó.

   Al marcharse las dos se preguntaron como había llegado a la mesa sin que ninguna de las dos lo hubiera visto, pues estaban sentadas una frente a otra y cada una vigilando una parte para ver si aparecía la amiga que esperaban , es más que su amiga le dijo ¡mira se me ha puesto el vello de punta!

-Si tu no lo has visto venir, ni yo tampoco ¿cómo ha llegado hasta aquí?

Se miraron con cara de extrañeza y se dijeron que si contaban alguna vez eso nadie las creería

Cansadas de esperar se fueron al interior de la cafetería a pagar y..  ¡casualidades de la vida allí estaba la amiga que estaban esperando! la echaron medio en broma una regañina por no haber aparecido. Al final se fueron juntas las tres para sus casas y por el camino le contaron lo sucedido y sacaron mil conjeturas. Ya en su casa saludó a su madre y se fue a dormir feliz .

  A la mañana siguiente, mientras desayunaba su madre le pidió que comprobara en el teletexto el número de sorteo diario de la ONCE , que tenía la corazonada de que le había tocado, que la noche anterior mientras cenaba a eso de las diez le dio como un pálpito de que le iba a tocar, pero que no quiso decirla nada porque si efectivamene le había tocado no dormiría esa noche. Cuando la joven vio el número se quedó paralizada, no podía creer lo que estaban viendo sus ojos,el corazón se le aceleró y no podía articular palabra, se acercó al televisor y exclamó ¡Anda leches si te ha tocado! Su madre le dijo qué dices de que.....y ella seguía pegada al televisor mirando como si aún no se hubiera despertado del todo, y pegó el cupón a la pantalla del televisor para cerciorarse aún más de que era real lo que estaba viendo, le había tocado a su madre dos millones de pesetas. Ese día todo era felicidad, de verdad había tenido el mejor regalo.

  Por la tarde, la joven llamó a su amiga y  le contó la buena noticia y esta le dijo -nena  mira al final el chico ese tuvo razón, se me ha vuelto poner el vello de punta, ahora seguro que tus padres te hacen un buen regalo. Pero me sigo haciendo la misma pregunta de ayer ¿quién sería ese chico?

y ¿cómo llegó hasta dónde estabamos nosotras?

-Eso es algo que nunca sabremos- respondió la joven.

Comentarios

  1. A mi eso nunca me va a pasar, porque la caja de bombones es toda enterita para mí, no le doy uno a nadie!!...Y claro las golosonas roñosas es lo que tenemos, que luego no se nos aparece nadie para que nos toque ná! ;)

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    Respuestas
    1. jajajaja ves, na hay que compartir un bomboncito y algo bueno te pasará.. al menos eso espero.No recuerdo muy bien como era aquello de que si haces una buena acción sin que nadie se entere, luego esa buena acción te vuelve a ti..o algo así. Muy parecido es lo de la cadena de favores..;)

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NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a