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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Rambo existe y es tatatachán....¡Un tomateee!

He aquí la prueba 
  Que no, que no me he vuelto loca (al menos de momento). Bueno, vale admito que algo sí; pero sólo un poquito. Os preguntaréis ¿de qué diablos estará hablando esta individua algo alocada que tan pronto oye melones sin zapato, como se le rebelan las bombonas de butano? Pues muy sencillo, de una variedad de tomate..Ah que tu ya lo sabías, pues vaya chasco, y yo que pensaba que había descubierto la pólvora. Es igual, lo voy a contar de todas maneras, de esta no os libráis, si ya sé que qué pesada me pongo.

   Pues de lo que os hablaba, resulta que voy al supermercado a comprar y digo, vaya que se me olvidan los tomates para la ensalada. Así que me acerco a  la sección  de frutas y verduras y empiezo a echar un vistazo, y al pasar por delante de unos tomates muy vistosos, uno como que parece que me guiña el ojo y me dice ¡llévame a casa guapa! Vale mentira cochina, es que los vi tan redonditos y coloraditos, tan hermosos ellos que parece que me decían ...¡cómeme! Y además llevaban la etiqueta de tomate local, o sea de la huerta murciana, pues me dije venga  estos para la ensalada. Y ¡sorpresa! cuando los pongo para pesar, me pareció oír algo así como... ¡Dios mío no siento las piernas! Marco la tecla y sale el ticket con la leyenda de tomate Rambo, lo miro por si mis ojos han visto una visión o algo parecido, pero no está ahí escrito, no se trata de  ninguna broma ¡Pues no guapa, ese es mi nombre, así que no me mires con esa cara de pánfila! Vale tampoco es para ponerse así, digo yo. Vaya con el tomate, que aires de superioridad. Eso sí para llamarse Rambo, me parece algo pequeño...¡Mira la que fue a hablar, será de lo alta que eres tu! juas, juas..No si al final el tomate es algo borde...Vale lo dejo aquí  por hoy, que voy a tener unas palabras con el tomate, aunque acabo de enterarme que se acaba de atrincherar en el cajón de las verduras del frigorífico, ha cogido de rehén a un pimiento y a una berenjena, el limón se ha salvado por que es duro de pelar...
  

Comentarios

  1. Bueno, yo si los conocía. No sé porqué tienen ese nombre pero hay otro que lleva nombre de número y no me preguntes cual es porque no lo recuerdo. Solo sé que cuando voy a comprar pregunto: ¿este es el de los números? Y el frutero me dice con paciencia: ...no, y no es el de los números, se llama tal...Y conforme me lo dice se me olvida, no sé si es 66 ó 99 ó 666, lo único que recuerdo es que están muy buenos y que además son carísimos. Los negros también están muy buenos y los de pera. Hay un montón de tomates con nombre distintos y si hablamos de nombres de otras verduras o frutas, apaga y vamonos.

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    Respuestas
    1. Ves pues en el concurso de atrapa un millón diario salió una variedad conocida como caramba y es de la parte de Cantabria... Y luego está el de Muchamiel que ese está buenísimo para las ensaladas, pero es muy caro, y al Rambo no tenía yo el gusto de conocerle con ese nombre (habrá que investigar la razón del nombre, será que como es menudo, da mucho trabajo y al final terminas diciendo eso de ¡Dios mío no siento las piernas!).Pero el tomate está buenísimo, todo hay que decirlo.
      En lo de las verduras te doy la razón, porque en cada sitio le dan un nombre y al final te haces un lío..

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a