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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

La secretaria del fontanero.



  



 Dicho así parece un chiste o una novela humorística, pero no. Esto no es ni lo uno, ni lo otro.  Sucedió hace ya unos años, cuando una buena mañana de domingo (por decir buena, porque para mi vecina de buenas nada) a mi vecina se le averió el fregadero. La pobre se echó las manos a la cabeza...¿dónde iba a encontrar un domingo a un fontanero que le arreglara la avería del fregadero? Su hija le comentó que había oído hablar de los fontaneros de 24 horas, que trabajaban incluso los domingos, pero que no sabía lo que les iba a cobrar; más bien lo que les iba a limpiar por.... quítame ahí unas chapucillas de nada y poco más. Como no veía la forma de arreglar aquel entuerto se puso en manos del fontanero 24 horas.
  Allí  que llega el fontanero tan raudo y veloz como Super Mario Bros (que más le hubiera valido que hubiese sido él). Le arregla la avería en un pis pas y cuando termina el arreglo mi vecina (muy feliz ella) le pregunta aquello de... cuánto le debo buen hombre? (eso se lo dijo porque no sabía lo que le esperaba al día siguiente) y el "Super Mario Bros de 24 horas" le contesta: <<mañana le mando a mi secretaria con la factura>>. A mi vecina se le quedó cara de circunstancia (bueno, más bien de ¿dónde está la cámara oculta porque se trata de una broma no?).  Cuando nos lo contó, nos quedamos algo sorprendidos, tanto como ella. No paraba de decir...<<¡Cómo adelantan los tiempos hasta los fontaneros tienen secretarias!>> Pero claro, esto lo decía con cierto tono de preocupación como quien adivina lo que se le viene encima. Que ya se lo olía aquella.. ¿un fontanero con secretaria? Prepara la cartera que nos va a salir cara la secretaria y la madre que parió al "Super Mario Bros de 24 horas"...
     Al día siguiente, aparece la famosa secretaria, muy peripuesta ella con su carpeta en mano. Allá que saca el arma, digo la factura, y 60 euros de multa, digo de atraco, digo de cargo por manos de obra, más desplazamiento, más pienso ergo te atraco ( coñe ni que hubiera venido de Madrid, o de Valencia, si estaba a la vuelta de la esquina y no estuvo ni cinco minutos de reloj) pero claro el servicio de 24h hay que pagarlo. Lo malo es que parece una regla invariable eso de que si algo se tiene que averiar no sé por qué narices, pero se acaba averiando en día festivo. Yo creo que más que nada por fastidiar....

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a