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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

Vientos de guerra

Ríos de rencor
recorren el valle,
encendiendo la furia
de la fiera dormida.
Como la pólvora,
la ira se expande
desgarrando a jirones
la cordura en los hombres.
Y estallan palabras
como sables hirientes,
emponzoñando voluntades;
envenenado mentes.
Llegan nubes de odio
y vientos de guerra
asolando los campos
y sembrándolos de ira.
La ciudad desprovista de alma
se viste de negro,
el miedo se instala en las casas,
las escuelas se quedan vacías.
Y al compás del fuego
bailan los hijos de la ira,
con la ciudad agonizando
y la muerte en la esquina.

Comentarios

  1. Pienso que la guerra es el fracaso de la razón y el triunfo de la intolerancia. Ojalá no tengamos nunca que vivir una guerra como ya lo hicieron nuestros padres, al menos los mío sí.

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    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo. Esperemos que no tengamos que vivir ninguna guerra, aunque no sé yo parece que el mundo está últimamente demasiado revuelto.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a