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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

A un mosquito trompetero



A un mosquito trompetero,
reincidente y traicionero
que se anuncia con buen fin
pero
que presenta
combate
cuando estás indefensa.
Y te chupa la sangre
como
si fuera
un ministro
de Hacienda.
Le voy a decir cuatro cosas,
aunque
bien pudiera
gritarle un ciento.
Ataca cuando pueda verte,
cara
a
cara
no te escondas
en ningún recoveco.
Que cuando te pille
vengaré
lo que me hiciste
dejándome
el ojo
hinchado
como un huevo.
A bien
tengas
no presentarte
anunciándote
con tu sucio juego
porque habré de estrujarte
y no dejar de ti
ni el recuerdo.

Texto registrado en Safe Creative con el Código de registro: 1507114609765

Comentarios

  1. Dicen que las que pican son las mosquitas y por lo visto soy atrayente a sus ojos porque estoy asaetado de sus caricias mosquiteras. Desde siempre he tenido un especial sex-appeal para las féminas (jejeje) pero mis romances con las dichosas mosquitas rayan ya en el acoso. Y es que todas las noches abusan de mi cuerpo en una orgía desenfrenada y salvaje. Una violación en toda regla vamos.

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    Respuestas
    1. Es cierto, dicen los científicos que los mosquitos hembras son los que nos extraen la sangre para obtener proteínas para los huevos de sus crías. Muy listas ellas. A mí me acribillan también, no me salvo tampoco. Con solo que haya un mosquito en la habitación ya es suficiente, me ataca sin compasión y ayer me picó una en el ojo derecho y me lo puso bien apañadito y hermoso. Hace dos años o así, en la playa me picaron unos mosquitos bastante agresivos, los llamados mosquitos tigre, y me pusieron las piernas bien hermosas de picaduras,y no veas el dolor que produce su picadura. Eso no es picar es arañar, claro por algo le llaman tigre, aunque en este caso es una tigresa.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a