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Me está mirando IX

Le tocaba hacer guardia esa noche, aunque hubiera preferido quedarse en su casa tirada en el sofá viendo su programa musical favorito. Mac Farlane estaba medio adormilada en su mesa delante de la pantalla del ordenador. Gertrud, la enfermera de guardia, se acercó para llevarle un café caliente. Al depositar la taza sobre la mesa un ruido extraño llamó su atención y la de Mac Farlane que dio un respingo.
-Gertrud, acércate a ver qué pasa-dijo bostezando con cara de fastidio. -Parece que la doctora Svenson está aún en su consulta-contestó Gertrud.
-No digas tonterías, la doctora se fue hace más de una hora, anda vete a ver qué pasa.
Respiró hondo y se dirigió hacia el despacho de la doctora Svenson, por un momento creyó oír la risa de un hombre, pero las luces del despacho estaban apagadas. Abrió la puerta y encendió la luz, no había nadie. Se sobresaltó cuando de repente una ráfaga de aire hizo que se movieran las cortinas las cortinas y los papeles que habían sobre la mesa volaran cayendo…

No soy míster Scrooge.



Solo un haz de luz me separa de la realidad, entre arrobas y algoritmos que no comprendo viajo al otro lado. 
¡Qué absurdos cuando queremos impresionar a los demás!
 ¡Fíjate en ese! ¿Será tan aburrida su vida que necesita pintarnos su vida como si fuera perfecta? 
Y tú no me lances cebos, no pienso picar. ¿Para qué quieres llamar mi atención si a continuación construyes un muro? Mejor quédate donde estás.
Qué absurdo y qué contradicción pedir privacidad cuando no te guardas nada, ni siquiera tu cuenta bancaria. ¿Ingenuidad o torpeza?
 ¿Y tú de qué vas? por qué te das por aludido/a cuando alguien publica algo si nunca fue por ti. El mundo no gira alrededor de tu ombligo. El mío no. Sencillamente dejó de importarme hace tanto que me alcanzaría el reloj de arena de tres desiertos para acordarme.  
¿Y tú? quieres dar lecciones de erudición, pero cuando navegas en otras redes de otros mares no dejas de soltar estupideces. No me seas ingenuo/a, así nunca te tomarán en serio. Puedes cabrearte, insultarme o maldecirme cuanto quieras, pero sabes que te digo la verdad. No creas yo también pequé de lo mismo.
Si crees que con airear todas las cadenas de promesas de fortuna y prosperidad vas a obtener el cielo te equivocas, no se cumplirán. La fortuna y la prosperidad hay que trabajarlas no se hallan en un eslabón de esas estúpidas cadenas que alguien creó como pasatiempo para burlarse de la superstición de los crédulos.
Ahí siguen, los veo aporreando su teclado vendiendo su falsa vida perfecta aunque sea en un mundo virtual.
 No soy míster Scrooge, tampoco ha venido el fantasma de la navidad. El haz de luz me sigue devolviendo códigos que se deslizan indescifrables por este mar de plasma extraño que nadie sabe si serán verdad.

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Doradas a la sal y salsas para acompañar a las doradas

NOTA: esta receta se puede hacer con lubina, dorada y  con lisa o mújol. Y se les puede acompañar con patatas, verduras o con lo que mejor gustéis. Si quieres imprimir esta receta está disponible en:https://www.facebook.com/algomasquecuento
Ingredientes (para cuatro personas)4 doradas de 400 g. aprox. -sal para cocinar al horno (suelen ser de dos kilos y se venden en cualquier supermercado). Preparación:
   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a