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Me está mirando X

El inspector Smith decidió tirar de hemeroteca a fin de averiguar algo más sobre el incendio del hospital psiquiátrico. Después de casi dos horas mirando la pantalla del ordenador solo logró un  fuerte dolor de cabeza. Nada, apenas unas pocas notas, pero nada interesante. Decepcionado salió de la biblioteca pública y se encaminó a la farmacia de la esquina en busca de un remedio para el fuerte dolor de cabeza. Al salir de la farmacia, el móvil empezó a vibrar anunciando un mensaje: era Anderson citándole en la cafetería de Harry, su cuñado.
Miró el reloj, aún faltaban diez minutos, se tomó una pastilla para el dolor de cabeza y un poco de café mientras leía las noticias deportivas del día. Volvió a mirar el reloj con impaciencia, los minutos parecían pasar muy despacio ¿Qué sería aquello qué había descubierto Anderson? Pidió otro café y un croissant. A los pocos minutos apareció Anderson,
-Hola jefe-saludó. Tras pedir otro café le entregó una carpeta.
-¿Qué es?-preguntó el inspect…

Me está mirando (VIII)



No había mucha gente en la cafetería, solo media docena de clientes diseminados por el local, apuraba el café mientras miraba el reloj, el agente Anderson se retrasaba. El oficial Smith decidió pedir otro café, miró de nuevo el reloj. Oyó la puerta, detrás de un hombre de mediana estatura apareció Anderson que parecía algo apurado. Se acercó a la barra a pedir que le llevaran el café a la mesa donde se encontraba el oficial y tras saludar al camarero avanzó hasta la mesa donde le esperaba.
-Perdone oficial, hubo un pequeño problema en el hospital y no he podido venir antes-se excusó.
-¿Y García, que tal va?-miró fijamente a su interlocutor. Anderson tragó saliva. 
-No creo que despierte hasta mañana-respondió mirando al café.-No tuve otra opción, el doctor Marcus me ordenó que le pusiera un potente calmante.
-Debió ser una magnífica actuación la de García-ironizó Smith.
-De Óscar, hasta yo mismo pensé que estaba fuera de sí, de no ser porque me guiñó el ojo, pero ya era tarde...ya le había puesto la inyección.
-Esperemos que esté bien por la mañana.
-Eso espero-suspiró de alivio Anderson mientras removía su café.
-¿Ha averiguado algo más sobre la doctora Svenson?
-De momento solo las informaciones que ya le di: que hubo un incendio en el hospital, que el involucrado es ese payaso del que le hablé y que la madre de la doctora está ingresada en el hospital desde hace algún tiempo. Aunque sospecho que hay algo más en esa familia que se me escapa.
-Bueno con los datos que me dio sobre el tal Magnus hemos averiguado que ya era paciente de la abuela de la doctora Svenson. Por otro lado, hicimos algunas visitas a antiguas amistades de la familia y por lo que me dijo una abuela muy simpática amiga suya parece que tenía una relación más, como diría yo, una relación mucho más estrecha de lo normal.
-Vamos que la abuela de la doctora y el tal Magnus eran amantes-sentenció Anderson.
-No, porque la abuela no estaba casada cuando se conocieron, pero sí que tenían una relación sentimental, lo dejaron meses antes de que se casase. Lo curioso es que la madre de la doctora Svenson nació a los siete meses de casarse y hay quien dice que el tal Magnus y ella se estuvieron viendo incluso antes de la boda.
-¿Insinúa que el tal Magnus podría ser el abuelo de la doctora Svenson?
-Bueno, es una posibilidad.
-¿Y el Sr. Svenson no se enteró de nada o hizo como que no se enterara de nada?-preguntó extrañado Anderson.
-Bueno, en esta vida todo es posible, puede que el Sr Svenson tuviera mucho dinero, pero que fuera un calzonazos o que no lo supiera.
-Calzonazos no sé, pero cornudo un rato largo.
-O las dos cosas-sentenció el oficial Smith.
-Lo cierto es que el otro día la madre de la doctora tuvo un comportamiento ciertamente extraño-se quedó pensativo mientras bebía su café.
-Soy todo oídos-dijo el oficial Smith.
-La señora Svenson tenía en su poder una lámina del test de Roscharch, cuando la doctora trató de quitárselo de las manos se puso histérica y decía algo de su abuelo, el de la doctora.
En principio no me cuadraba nada, pero quizás se trate de la lámina que el Sr Martin identificaba como la del payaso que le amenazaba con cortarle el cuello.
-Este caso parece una puta locura, pero lo cierto es que quizás la madre de la doctora tenga algo que ver en todo este caso.
-Según la jefa de enfermería el tal Magnus cuando incendió el hospital dijo que se vengaría de todos, lo que no sabemos es a qué se refería.
-Trate de que García esté fuera de peligro, conviértase en su sombra si es necesario, no estoy tranquilo con tanto puto loco alrededor.
-Bueno jefe, si yo le contara se le pondrían los pelos de punta. Hoy sin ir más lejos tuvimos un incidente con uno de los enfermos, el mismo que se autolesionó la noche del asesinato del Sr. Martin estaba desnudo sobre la mesa de uno de los médicos recitando un poema, mientras el médico estaba de los nervios. No había forma de bajarlo y de que se tomara la medicación. Luego está Mac Farlane nuestra jefa, que no está loca, pero tiene un humor de perros.
 Anderson estalló a carcajadas al recordar la escena, no podía parar, Smith tampoco. Los dos estuvieron un largo rato riendo, después marcharon cada uno por su lado. 
Continuará...
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Comentarios

  1. Cada día te superas. Avisa para continuar ;)

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    1. Gracias, lo intentaré, aunque esta semana no me ha dado tiempo a avisar porque ando fastidiada de la espalda y no aguanto mucho sentada frente al ordenador.

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   Colocamos las doradas enteras (con su piel) en una bandeja de horno cuyo fondo esté cubierto de la sal. Un truco para que no tengamos luego que pasarnos mucho tiempo limpiando sería cubrir previamente la bandeja con papel de horno y luego cubrirlo con la sal.    A continuación, cubrimos los pescados con el resto de la sal, pero atentos, tenemos que dejar el ojo del pescado al descubierto, pues cuando el ojo se ponga blanco eso nos indicará que el pescado ya está hecho.


   Una vez que lo tenemos cubiertos, lo entramos en el horno que lo habremos pre-calentado previamente, y lo pondremos a