El insecticida: el arma de destrucción masiva de mi vecina


 Esta mañana cuando me disponía a preparar mi desayuno me vi atacada por el olor intenso del insecticida que usa mi vecina con olor a perfume. Me vi tan embriagada de dicho aroma que salí como un rayo a por el ventilador para orientarlo a la terraza que da a la cocina. Casi caigo como una infame mosca. 

He corroborado que un bote de insecticida, por mucho olor a rosa o a lavanda, puede convertirse en un arma letal en manos de mi vecina del piso de abajo. Ya vengo sufriendo estos episodios de fumigación intensiva que sufre mi vecina cuando ve algún bicho en sus macetas, pero es tan exagerada que una de dos: o se muere el bicho, o nos intoxicamos el bicho y yo.  ¡Qué exageración! No he visto una cosa igual, ya un día le dije como indirecta que un día le iba a dar algo, me dio la razón como a los locos. Pero se ve que se le olvidó.

En cuanto ve un bicho revoloteando en su terraza, algo sucede en su interior y sale como poseída a por el bote de insecticida y aprieta como si no hubiera un mañana, yo creo que se le queda el dedo pegado en el tapón difusor o como se llame. Lo único que sé que yo algún día termino en urgencia por intoxicación, eso sí oliendo a rosas o a lavanda, pero intoxicada. He descubierto que el insecticida en manos de mi vecina es un arma de destrucción masiva.

Una pregunta ¿sois como mi vecina o conocéis a alguien así?

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